Si un perro lo mordió en cualquier parte de Nueva York, un abogado de mordeduras de perro en Nueva York de Silver Law Group, P.C. puede empezar a proteger su caso hoy mismo. Atendemos a víctimas de mordeduras en los cinco condados —Brooklyn, Queens, el Bronx, Manhattan y Staten Island— y también en Long Island. La consulta es gratis, la atendemos en español las 24 horas, y usted no paga nada por adelantado.
Mientras usted se cura, la aseguradora del dueño del perro ya está armando su defensa. Llame al 212-470-4544. Si no puede venir a nuestra oficina de Midtown, en Manhattan, un abogado va a su casa o al hospital. Cuanto antes actúe, más fuerte queda su reclamo.
¿Tengo un Caso si un Perro me Mordió en Nueva York?
Sí, y desde 2025 tiene dos formas de demandar, no una. Durante casi veinte años Nueva York siguió la regla de “una sola mordida”: para cobrar, la víctima tenía que probar que el dueño ya sabía que su perro era peligroso, casi siempre porque el animal había mordido antes. En abril de 2025 la Corte de Apelaciones —el tribunal más alto del estado— anuló ese criterio en Flanders v. Goodfellow y dejó atrás el precedente de Bard v. Jahnke de 2006.
Hoy usted puede demandar por dos teorías a la vez. La primera es la responsabilidad objetiva: si el dueño sabía o debía saber que su perro tenía tendencias peligrosas, responde por el daño sin importar qué tan cuidadoso haya sido. La segunda es la negligencia, y es la novedad: usted puede reclamar aunque el perro nunca haya mordido a nadie, si el dueño no actuó con el cuidado razonable que exigía la situación. Un perro suelto sin correa en un parque de Queens, una puerta que el dueño dejó abierta, un animal grande sin bozal junto a niños: todo eso puede ser negligencia.
Este cambio importa mucho para usted. Antes, un solo ataque sin historial previo dejaba a la víctima sin nada que reclamar. Ahora un abogado de mordeduras de perro puede construir su caso sobre lo que el dueño hizo o dejó de hacer ese día, no solo sobre lo que el perro había hecho en el pasado. Probar negligencia exige reunir pruebas rápido: cómo estaba contenido el perro, si había correa o cerca, qué vieron los testigos.
Por eso es mejor hablar con un abogado antes de que esa evidencia desaparezca.
Quién es Responsable: Dueño, Casero u Otras Partes
El dueño del perro es el primer responsable, pero rara vez es el único con quien se resuelve el caso. En Nueva York varias partes pueden responder por una mordedura, y encontrarlas a todas suele decidir si hay dinero real para pagar sus gastos.
- El dueño del perro. Responde por responsabilidad objetiva si conocía el peligro del animal, y por negligencia si no lo controló como debía.
- El arrendador o casero. Si el dueño de un edificio en Brooklyn o el Bronx sabía que un inquilino tenía un perro peligroso en la propiedad y no hizo nada, puede responder por el ataque.
- El cuidador o paseador. Quien tenía el control del perro en el momento del ataque —un dog walker, un familiar, una guardería canina— puede ser responsable si actuó sin cuidado.
- Un negocio. Una tienda o local que permitió un perro peligroso adentro también puede responder.
En la mayoría de los casos, quien paga no es la persona sino su seguro. El seguro de hogar (homeowners) y el seguro de inquilino (renters) casi siempre incluyen cobertura de responsabilidad civil para las mordeduras de perro, y esa póliza es la que financia su indemnización. Por eso importa identificar al responsable correcto y llegar a la aseguradora que ya tiene la obligación de pagar. Un abogado revisa las pólizas disponibles y demanda a quien de verdad puede responder.
Qué Compensación Puede Recuperar
Una mordedura seria cuesta dinero mucho después de que la herida cierra, y la ley de Nueva York le permite reclamar tanto las pérdidas medibles como el daño humano que no cabe en una factura.
Los daños económicos son los que se pueden sumar con recibos:
- Gastos médicos: la sala de emergencias, las suturas, los antibióticos, la vacuna contra el tétanos o la rabia, y el seguimiento posterior.
- Cirugía reconstructiva y tratamiento de cicatrices, incluidos los injertos de piel y los procedimientos que a veces se repiten durante años.
- Salarios perdidos mientras usted no puede trabajar, y la pérdida de su capacidad de ganar dinero si la lesión lo deja limitado.
- Terapia física y atención de salud mental para tratar el trauma.
Los daños no económicos compensan lo que la lesión le quitó y no tiene precio de lista:
- El dolor físico del ataque y de cada cirugía que venga después.
- Las cicatrices y la desfiguración permanente, sobre todo en la cara, las manos o los brazos, donde quedan a la vista.
- El estrés postraumático: muchas víctimas, en especial los niños, quedan con miedo intenso a los perros, pesadillas y ansiedad al salir a la calle.
- La pérdida del disfrute de actividades que antes eran normales.
Cuando la mordedura mata a la víctima, la familia puede reclamar por muerte por negligencia. El valor de todo esto depende de su caso concreto; nadie honesto le promete una cifra antes de ver sus expedientes médicos. Lo que sí hace un abogado es documentar cada pérdida —desde el primer recibo del hospital hasta el informe del psicólogo— para que la aseguradora no la borre de la cuenta.
Cuánto Puede Valer su Caso de Mordedura
No existe una tarifa fija para un caso de mordedura, y cualquier abogado que le prometa un número exacto en la primera llamada le está vendiendo humo. El valor depende de hechos concretos de su situación, y estos son los que más pesan:
- La gravedad de la lesión. Una mordedura superficial que sana en semanas no vale lo mismo que una que destruye músculo, nervio o tejido y exige varias cirugías.
- Las cicatrices permanentes y la desfiguración. Una cicatriz visible en la cara o en las manos aumenta el valor, porque acompaña a la víctima el resto de su vida.
- La edad de la víctima. En un niño, una cicatriz o un trauma que durará décadas pesa distinto que en un adulto.
- El grado de negligencia del dueño. Un perro que ya había mordido, una orden de correa ignorada o un animal peligroso suelto cerca de niños fortalecen el reclamo.
- El impacto en su vida diaria y su trabajo: cuánto tiempo perdió, si quedó con limitaciones, si ya no puede hacer su labor.
También cuenta la cobertura de seguro disponible: aunque su caso sea fuerte, la indemnización real depende de las pólizas que existan detrás del responsable. Un abogado de lesiones por mordedura de perro reúne los expedientes médicos, los informes y la opinión de especialistas para poner un valor sustentado sobre la mesa, en lugar de aceptar la primera oferta baja del ajustador.
Qué Hacer Después de una Mordedura de Perro
Lo que usted haga en las primeras horas después de una mordedura decide, en gran parte, qué tan fuerte queda su caso. Siga estos pasos en orden:
- Llame al 911 si la herida es grave. El sangrado abundante, una mordedura en la cara o el cuello, o un ataque que sigue en curso son emergencias. No espere.
- Busque atención médica aunque la herida parezca menor. Las mordeduras de perro se infectan con facilidad y pueden requerir vacuna contra el tétanos o profilaxis contra la rabia. En Nueva York puede acudir a salas de emergencia como el Bellevue Hospital en Manhattan, el Elmhurst Hospital en Queens, el Kings County Hospital en Brooklyn o el Jacobi Medical Center en el Bronx. El expediente que se cree ese día es la base de su reclamo.
- Reporte la mordedura al Departamento de Salud de la Ciudad de Nueva York dentro de 24 horas, llamando al 311. La ciudad exige reportar toda mordedura de animal; ese reporte también ayuda a rastrear al perro y confirmar su estado de vacunación.
- Fotografíe todo: las heridas antes y después de tratarlas, la ropa rasgada, el lugar del ataque, y al perro si puede hacerlo con seguridad.
- Guarde los datos del dueño y de los testigos. Anote nombre, teléfono y dirección del dueño, el número de licencia del perro si lo tiene, y el contacto de quien haya visto el ataque.
No dé una declaración grabada a ninguna aseguradora antes de hablar con un abogado. El ajustador suele llamar en pocos días con un tono amable; lo que usted diga puede usarse para reducir su reclamo. Guarde todo, no firme nada, y llame a un abogado primero.
Cuánto Tiempo Tiene para Demandar en Nueva York
El tiempo para demandar corre desde el día de la mordedura, y perderlo cierra su caso para siempre, sin importar qué tan grave haya sido la lesión.
La regla general la fija la CPLR 214: usted tiene tres años desde la fecha del ataque para presentar una demanda por lesiones personales. Es un plazo más largo que en muchos estados, pero desaparece rápido cuando uno está concentrado en curarse, en las facturas y en volver al trabajo. Presentar tarde, aunque sea por un día, casi siempre significa que la corte desecha el caso.
Hay excepciones que cambian esa cuenta:
- Si la víctima es menor de edad, la CPLR 208 detiene el reloj mientras es niño. En la práctica, un menor mordido tiene hasta los 21 años para demandar por su lesión. Aun así, es mejor actuar mucho antes: las pruebas y los testigos no esperan tanto.
- Si la mordedura causó la muerte, el reclamo cambia: pasa a ser una demanda por muerte por negligencia, y la EPTL 5-4.1 da a la familia dos años desde el fallecimiento para presentarla.
Cada caso puede tener detalles que acortan o mueven estos plazos. La única forma de saber con certeza cuánto tiempo le queda es que un abogado revise las fechas de su caso. Si un perro lo mordió hace meses, no dé por perdido su derecho sin preguntar; pero tampoco espere, porque el plazo no se detiene mientras usted decide.
Su Estatus Migratorio no le Impide Demandar
Su estatus migratorio no tiene nada que ver con su derecho a demandar por una mordedura de perro en Nueva York. Las cortes del estado están abiertas a cualquier persona lesionada, tenga o no papeles. En Balbuena v. IDR Realty, en 2006, la Corte de Apelaciones confirmó que una persona sin estatus legal puede presentar un reclamo por lesiones y recuperar daños, incluidos los salarios que perdió por no poder trabajar.
Esto importa porque muchas víctimas hispanas callan por miedo. Temen que reclamar las exponga a inmigración, así que no reportan la mordedura, no buscan tratamiento y dejan pasar el plazo. Ese miedo es exactamente lo que el dueño del perro y su aseguradora esperan.
En su caso de mordedura, la corte no le pregunta de dónde es usted; le pregunta cómo lo lesionaron y quién fue responsable. Su información se maneja dentro del caso civil, que trata sobre el ataque y el daño, no sobre su situación migratoria. En Silver Law Group lo atendemos en español y tratamos su caso igual que el de cualquier otra víctima. Llame y pregunte sin temor: la consulta es gratis.
Los Cinco Condados de Nueva York que Atendemos
Atendemos casos de mordedura en toda la Ciudad de Nueva York y sus alrededores, con una sola oficina y un mismo equipo. No importa en qué condado lo haya mordido el perro: la ley que acabamos de explicar es igual en los cinco.
- Brooklyn (Kings County): los reclamos se litigan en la Corte Suprema del Condado de Kings, el tribunal de primera instancia de Brooklyn.
- Queens (Queens County): desde Flushing hasta Far Rockaway, con su caso en la Corte Suprema del Condado de Queens.
- El Bronx (Bronx County): litigado en la Corte Suprema del Condado del Bronx.
- Manhattan (New York County): nuestra oficina de Midtown está aquí, a minutos de la Corte Suprema del Condado de Nueva York.
- Staten Island (Richmond County): su caso corresponde a la Corte Suprema del Condado de Richmond.
También representamos a víctimas en Long Island —los condados de Nassau y Suffolk—. Si usted no puede llegar a nuestra oficina, un abogado va a su casa o al hospital en cualquiera de estos lugares. La regla de Flanders v. Goodfellow, los plazos de la CPLR y su derecho a demandar sin importar su estatus se aplican igual en todo el estado; lo que cambia es en qué tribunal se presenta su caso.
Por Qué Elegirnos: Atención en Español las 24 Horas
Cuando un perro lo muerde en Nueva York, no necesita un abogado que solo hable su idioma a través de un intérprete apurado. En Silver Law Group lo atiende personal que habla español —también inglés y ruso—, así que usted explica lo que pasó con sus propias palabras y entiende cada paso de su caso.
Nuestros honorarios funcionan por contingencia: usted no paga nada por adelantado, los honorarios salen solo de lo que se recupere al final, y si no hay recuperación, usted no nos debe honorarios. El riesgo económico lo asumimos nosotros. Así puede contratar a un abogado de mordeduras de perro en Nueva York sin sacar un dólar de su bolsillo mientras se recupera.
Contestamos las 24 horas, todos los días. Una mordedura no espera al horario de oficina, y la evidencia tampoco. Nuestra oficina está en el 49 West 37th Street, 7th Floor, en Midtown, Manhattan; y si usted no puede venir, un abogado va a su casa o al hospital. Preparamos cada caso como si fuera a juicio, porque una aseguradora ofrece más cuando sabe que del otro lado hay un abogado listo para litigar.
Llame hoy al 212-470-4544. La consulta es gratis, es en español, y no cuesta nada averiguar qué vale su caso.
